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El dominio de Bugatti en 1928

Desde el primer día, el fabricante de automóviles de Molsheim creo el mito de Bugatti principalmente en los deportes a motor. En este sentido, 1928 fue un año especial para Bugatti. Las reglas habían cambiado y la exitosa era del Bugatti Type 35 había comenzado. Este automóvil fortaleció la reputación de Bugatti a lo largo de las décadas y aún hoy lo hace en día.

El Bugatti Type 35B utilizaba un motor de ocho cilindros, un supercargador tipo ‘roots’ y entregaba 140 caballos, algo que lo hacía considerablemente más rápido alcanzando los 200 km/h, todo un logro hace 90 años. Con más de 2,000 victorias en la “década dorada” de Bugatti, este fue probablemente el auto de carreras más exitoso de su historia.

Para 1928, el organismo rector del automovilismo había planeado siete carreras internacionales, de las cuales solo dos habían tenido lugar antes del final de la temporada. Por esta razón, no había un campeón mundial oficial en 1928. Sin embargo, incluso sin un campeonato por el cual luchar, los autos de carreras Bugatti ganaron carrera tras carrera. De las 26 carreras disputadas en 1928, los pilotos de Bugatti obtuvieron el primer lugar en 23, incluyendo 11 Grandes Premios y el Targa Florio, la carrera más dura de la época, que ya era famosa hace 90 años.

El éxito de Bugatti en 1928 comenzó con Tazio Nuvolari. El italiano, conocido como el “Mantuan volador”, comenzó su carrera como piloto de motocicletas, antes de cambiar a automóviles en 1924. Ganó el Gran Premio de Trípoli en marzo de 1928 conduciendo un Tipo 35C. El mismo día, 11 de marzo, Louis Chiron de Mónaco, cuyo apodo era “zorro viejo”, obtuvo el primer lugar en el Circuit d’Esterel Plage en Francia conduciendo el mismo modelo. Había sido un participante privado con Bugatti desde 1925 y se había unido al equipo en 1927.

Dos semanas después, Nuvolari superó a la competencia en Verona. En las siguientes semanas, Chiron obtuvo varios primeros lugares, por ejemplo, en el Circuito de la Riviera y el Gran Premio de Antibes con un Type 35C. Su motor de ocho cilindros y 2.0 litros equipado con un supercargador desarrolló aproximadamente 125 caballos y ​​aceleró el auto de carreras, que solo pesaba 750 kilogramos, a una velocidad máxima de más de 200 km/h.

Especialmente en circuitos sinuosos, el Type 35 dejó a sus competidores atrás gracias a su diseño liviano y su consistente manejo. En una etapa muy temprana de la industria automotriz, Ettore Bugatti ya sabía que la potencia era importante pero el peso ligero lo era aún más importante. Hace 90 años, tenía componentes importantes de sus autos de carreras, incluyendo carcasas de motor y transmisión, carrocería y ruedas, hechas de aluminio liviano. Las reglas del deporte en ese momento solo establecían que los autos de carreras debían pesar entre 550 y 750 kilogramos; no había reglas sobre la potencia. Bugatti optó por un motor robusto, potente y confiable y ahorró peso en otras partes del vehículo.

Louis Chiron se convirtió en una nueva estrella con su destacado Bugatti T35C. Condujo de victoria en victoria, ganando los Grandes Premios de Roma, Marne, San Sebastián en España y Europa, celebrada en Monza.

Alberto Divo fue igualmente exitoso con el Bugatti Type 35B. En mayo de 1928, obtuvo el primer lugar en la Targa Florio, seguido por Giuseppe Campari con un Alfa Romeo. Sin embargo, la estrella secreta de la carrera fue Elisabeth Junek (Eliška Junková). En 1928, entró en esta carrera contra los mejores pilotos de la época con un Bugatti Type 35B, atacando desde el principio y ganando una serie de emocionantes duelos. Durante mucho tiempo, ella ocupó el primer lugar, pero perdió la ventaja en la última vuelta como resultado de una bomba de agua con fugas. A pesar de su quinto lugar, fue celebrada como una ganadora.

El Type 35B era alimentado por una motor de ocho cilindros con un desplazamiento de 2.3 litros y alrededor de 140 caballos. El supercaegador ‘roots’ giraba a la misma velocidad que el cigüeñal, forzando suficiente aire en las cámaras de combustión sin revoluciones excesivas a altas velocidades del motor.

Marcel Lehoux de Francia, quien ganó el Gran Premio de Argelia en mayo y el Gran Premio de Túnez en junio, también con un Type 35C, fue igual de rápido. Al igual que Chiron, Lehoux eligió un Bugatti como su primer auto de carreras. En el Gran Premio de Francia de julio, William Grover-Williams conduciendo un Type 35C mostró un dominio superior de la competencia. Grover-Williams, un inglés que vivía en Francia, se unió al equipo de Bugatti en 1928 y ocupó el primer lugar por delante de André Rousseau en el circuito temporal de carreteras públicas en el distrito de Comminges, cerca de Saint-Gaudens. El circuito era de 27 kilómetros de largo. Al final de la carrera de autos deportivos, después de dos horas y 27 minutos, la ventaja de Grover-Williams sobre el piloto en el segundo lugar fue de dos minutos y 23 segundos.

Louis Chiron completó una exitosa temporada con el Gran Premio de Italia en Monza en septiembre. Después de tres horas y 45 minutos, cruzó la línea de llegada en primer lugar, con una velocidad promedio de casi 160 km/h. Esta fue la última victoria de la temporada, pero no la última en carreras internacionales. En 1929, Bugatti pudo continuar su éxito y forjar vínculos aún más estrechos entre la marca y el deporte del motor.

About Benjamin Chellew

Dedicado al periodismo de los motores con estudios de Mecánica Automotriz en la Universidad Tecnológica de Panamá. Emprendedor, Car Guy y aficionado a los deportes

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